Todo esto formaría parte de lo que compone la oferta de productos
financieros. Pero tan importante como esto es poder analizar la
demanda. O sea, cuales son las necesidades que realmente quiere
cubrir nuestro cliente. Deben analizarse aspectos como:
- Necesidades familiares presentes
o futuras a cubrir, que hay que tener en cuenta para temas como
posible falta de liquidez futura por temas varios (compra de algún
inmueble, temas de hijos, ...) o planificación de la jubilación,
...
- Su fiscalidad. Cuando hablamos
de rentabilidad, hemos de tener siempre en cuenta la repercusión
fiscal. Puede ocurrir, que lo que podemos conseguir por una vía
lo podemos perder por la otra.
- Su perfil de riesgo. ¿Cuál
es el nivel de riesgo que nuestro cliente está dispuesto
a asumir? ¿Cuál es la pérdida máxima
anual asumible?
Una vez estudiado esto, debemos aconsejar una composición de
cartera determinada, teniendo en cuenta aspectos tan importantes como
su diversificación o su correlación. No hay que olvidarse,
posteriormente, de la decisión adoptada. Un periódico
seguimiento de la cartera, y ver sus posibles desviaciones es muy
saludable para nuestro bolsillo.
HABLE CON NOSOTROS.
ESTAMOS DESDE 1994 OFRECIENDO NUESTRO ASESORAMIENTO FINANCIERO.
|